JAN29
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Lunes por la noche. Estalla en Twitter la bomba informativa que convierte en 'Trending Topic' (tema más comentado del momento en esta red social) a Fidel Castro. Un rumor sin confirmar dice que el dictador podría haber fallecido. Se cruzan miles de mensajes en todo el planeta preguntándose si en esta ocasión ese rumor es antesala de la noticia o sólo una falsa alarma. Muchos usuarios, periodistas o profanos, califican instantáneamente esta noticia como algo 'urgente', imbuidos por la trascendencia de la posible caída de un régimen. Como si hubiera que apresurarse en hacer algo más allá de esperar a que se confirme la noticia y su desenlace. Obviamente este hecho es importante, pero nunca urgente. Cosas de la semántica.
A lo que voy. Es frecuente que se confunda en lo cotidiano lo importante con lo urgente. Saber discernir la diferencia entre los dos conceptos es lo que nos distingue de los irreflexivos, lo que nos permite priorizar y lo que hace que optimicemos nuestro tiempo y nuestros recursos. Una cosa es lo importante y otra lo imprescindible en este momento, ahora mismo, ya. Y hoy en el Real Valladolid hace falta por encima de todo tranquilidad y medir bien los tiempos (sin dormirse en los laureles, claro).
Por ejemplo: queremos tener renovados hoy, 5 de enero, a varios futbolistas que finalizan contrato en 2012 porque son muy buenos, tienen mucha proyección y nos los pueden quitar otros equipos. Sí, esto es sin duda algo importante, pero si la oferta ya se les ha planteado -que en algunos casos me consta-, hay que dejarles tiempo para que la estudien y la acepten. Y priorizar otros temas como la solicitud del levantamiento de los embargos (que nos sirva para pagar las nóminas de los próximos meses), o explicar a los administradores concursales las propuestas respecto a altas y bajas y las líneas maestras del proyecto para que den el visto bueno a esas renovaciones. Y por supuesto, es muy urgente que los aficionados que aún estén dudando se regalen mañana un abono para apoyar al equipo. O no bajar el rendimiento deportivo y ganar el sábado al Sabadell. Eso es en mi opinión lo verdaderamente urgente hoy por hoy.
Lo otro: las renovaciones, las sanciones a Saná o Manucho, los asientos del estadio o los refuerzos de invierno, son cosas importantes, pero no tan urgentes, creo yo.
¡Feliz Año Nuevo!
Publicado en "El Norte de Castilla" el 5-1-2012
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Aproximadamente mil años antes de Cristo, cuando la civilización griega comenzaba a dar sus primeros pasos, el recurso al mito servía para explicar las respuestas a las grandes preguntas de la humanidad utilizando toda una serie de dioses y héroes a quienes tomar como modelo o inspiración.
Zeus -por ejemplo- era el primero y más importante de todos los dioses, el que gobernaba el mundo como Miroslav Djukic gobierna el vestuario vallisoletano. Invocado por los hombres en caso de conflicto, solventaba las diferencias entre ellos e impartía justicia sin contrariar a las partes (o al menos eso cuenta la leyenda, aunque creo que este aspecto le costará al serbio un poco más).
Por otro lado aparece Apolo, dios de la luz y la armonía, como la que aporta al conjunto Óscar González en sus buenas tardes de inspiración futbolística, iluminando al equipo en las tinieblas.
En esta particular adaptación mitológica no podemos olvidar a Hermes, el mensajero de los dioses, encarnado por nuestro capitán Javi Baraja, fiel transmisor de las órdenes de Zeus-Djukic a dioses y hombres con celeridad y precisión.
Ares, el dios de la guerra sería en esta peculiar comparación Javi Guerra (aunque en realidad el nuestro no es tan cruel con el enemigo como el griego), quien no perdona en el área rival.
Por último nos encontramos a Teseo, el Héroe que derrotó él solito a una banda de criminales en el camino hacia Atenas, que sería encarnado por el cancerbero Jaime Jiménez. Él es nuestro héroe y nuestro seguro de vida cuando todo parece perdido. Allí aparece siempre, sin acobardarse ante nadie y demostrando su valor y su experiencia en la categoría.
Todos los mitos, cuentos, historias y metáforas sirven básicamente para lo mismo: dar un sentido a la vida que nos haga soñar más allá de nuestra rutina diaria. Durante más de tres mil años hombres y mujeres han echado mano de estas y otras historias míticas con ese fin, aunque al final nos demos cuenta de que nuestra mente siempre busca la similitud adecuada en los mitos con la realidad que anhelamos.
Mi conclusión es otra también: el éxito no es sólo cosa de buenos guerreros, de dioses con poderes extraordinarios ni de héroes infalibles. Sólo la perfecta combinación de todos los factores adecuados (dirección, planificación, entrenamiento y ejecución) garantiza el éxito del equipo. Y colorín colorado, que 2011 (casi) se ha acabado.
JAN29

Cuando Charles Dickens escribió en 1843 su famosa historia, seguro que no imaginaba que la triste pero aleccionadora metáfora del Señor Scrooge seguiría siendo plenamente actual dos siglos más tarde, y aplicada a nuestro club de fútbol.
Os invito a que cerremos los ojos y acompañemos al espíritu de las navidades pasadas a épocas en las que el Real Valladolid era un club largamente respetado en Primera División y fuera de nuestras fronteras. Ganador de una Copa de la Liga y dos veces subcampeón de la Copa del Rey, competía con orgullo castellano en la Recopa y en la UEFA por Europa. La nobleza y gallardía de los vallisoletanos -punto de partida de las carreras de mitos como Eusebio, Caminero o Fernando Hierro- dotaron al club de un gran prestigio al visitar otras plazas históricas como el vetusto Tartiere en Oviedo, San Mamés en Bilbao, el Villamarín de Sevilla, el gaditano Carranza, o los ya desaparecidos Sarriá en Barcelona o Atocha en San Sebastián.
En las navidades presentes, por el contrario, nuestro club está pasando por malos momentos. Dos temporadas en Segunda, falta de liquidez para pagar las nóminas de jugadores, canteranos y empleados, deudas asfixiantes, palos administrativos y un descenso notable en el número de abonados respecto a cifras de hace un par de años lo tienen sumido en una crisis institucional que amenaza severamente la existencia de la entidad.
El espíritu de las navidades futuras nos enseña una ciudad sin equipo profesional de fútbol (ni de baloncesto), que tuvo que desaparecer merced a varios embargos y deudas tras no conseguir el ascenso y que vaga por campos de Tercera y Segunda B intentando recuperar el prestigio perdido y sumido en los recuerdos de lo que otrora fue.
Sin embargo -como en el entrañable cuento victoriano- el fantasma de Jacob Marley nos enseña que el futuro está aún por ser escrito. El Pucela de hoy debe aferrarse con todas sus fuerzas a la esperanza y si el equipo sigue mejorando en juego y goles llegará al final de liga peleando por ocupar una de las dos plazas que le devolverán a la liga de los mejores. La ciudad también debe responder de nuevo. Aquellos que los últimos años se han conformado con ver al equipo por la tele o subir al estadio cuando se ha realizado alguna promoción especial, tienen ahora la oportunidad de arrimar el hombro al club de sus amores sacando un abono para la segunda vuelta que dotará de caja a la tesorería y dará derecho -si todo sale como debe- a ser protagonista de un ascenso que aleje a los fantasmas y malos espíritus de Zorrilla. Y entonces seremos felices y podremos al fin, comer una rica ración de perdices.
Publicado en "El Norte de Castilla" el 22-12-2011
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Con bastante frecuencia, estudiosos, técnicos, comentaristas y plumillas del fútbol resaltan con elogiosos epítetos la cualidad del juego en equipo que practica el F.C. Barcelona. En realidad, lo hacen casi siempre para contraponer este esquema de juego al del Real Madrid, añadiendo invariablemente la coletilla “que se apoya demasiado en sus individualidades pero no realiza juego de conjunto”.
En cualquier organización empresarial cobra una trascendencia fundamental un aspecto que normalmente no está en relación directa con la cifra de negocios o con la cuenta de pérdidas y ganancias: la capacidad para realizar trabajo en equipo. Este aspecto hace que se genere un verdadero sentimiento de piña entre los miembros del departamento, área o sección, que actúa como leitmotiv del negocio y lubricante de los pequeños roces que siempre surgen en las relaciones humanas. Prácticamente todo el mundo –eso sí- suele destacar en sus currículos y en las entrevistas de trabajo que tiene gran facilidad para el trabajo en equipo, aunque la realidad nos demuestra que no siempre es así. En el mundo del fútbol, me consta que los directores deportivos ponen especial relieve en este aspecto a la hora de plantearse un fichaje cuestionándose si ese jugador será conflictivo en el vestuario o si se llevará bien con sus compañeros.
Saco este tema a colación de la cara y cruz del partido del Real Valladolid en Alicante. A raíz de los elogios que se llevó merecidamente Víctor Pérez, que cuajó un sensacional encuentro con gol y asistencia incluidas habiendo sido criticado duramente por sus últimas actuaciones; y todos los palos que se llevó Nauzet Alemán por su chiquillada de protestar y dejar al equipo con un hombre menos casi toda la segunda parte, lo que ayudó a que perdiéramos la ventaja de 0-2 que teníamos al descanso. Si nuestra plantilla no tuviera espíritu de equipo, o si nuestros jugadores se llevaran mal entre ellos habría sido muy difícil que se hubiera visto que todos acudieron a abrazar a Víctor tras el gol o haber escuchado a Nau reconocer el lunes que metió la pata, que está arrepentido y que espera no volver a perjudicar a sus compañeros.
Se podrá ganar, empatar o perder, pero cuando a un jugador la pifia un día y el entrenador, los compañeros y la afición en vez de machacarle le arropan y reafirman su confianza en él, se consigue mucho más que pidiendo su cabeza. Cuando hay “un algo” común –y eso parece que Djukic lo ha conseguido- todo parece más fácil de lograr, aunque existan aún muchas aristas por limar y muchos córners por defender, aunque no tengamos al balón de oro ni seamos el Barça A ni el Barça B, al que –por cierto- vamos a ganar el sábado en casa para que sepan esos jovenzuelos de la Masía cómo las gastamos en Pucela; y que nosotros, aunque no seamos tan mediáticos y vistamos de blanco y violeta, también somos un verdadero equipo.
JAN29


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